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Testimonio de Mirta

Soy paciente de la fundación por padecer fobia social aunque esto se remita en mi infancia al ser tímida y posteriormente en la adolescencia.

Siempre tuve problemas para relacionarme con las personas, por ejemplo en la secundaria era demasiado callada que me asignaban apodos como "la mudita", o cuando hablaba, que era en pocas ocasiones, decían "no sabía que tenías voz".Por tal motivo me daba mucha vergüenza estar con gente.

Pensaba que la timidez iba a ir superándola con el paso del tiempo, sin embargo ocurrió todo lo contrario porque comenzaba por evitar toda situación de exposición para no sufrir las burlas y/o humillaciones. De esta manera deje de salir de casa limitando mi vida de una manera, encerrada en mi habitación en un estado depresivo.

Cuando me exponía manifestaba síntomas como taquicardia. enrojecimiento facial, temblores en todo el cuerpo, ganas de orinar, sensación de mareos o de  desmayos, faltas de aire, miedo de morirme, que padecía alguna enfermedad terminal, que iba a volverme loca, que era producto de una brujería o hechizo. etc.

Igualmente luchaba contra esto haciendo una vida normal como trabajar y estudiar una carrera universitaria. pero nuevamente aparecían algunos de los síntomas mencionados en mayor intensidad, sumado a esto la incomprensión de mi familia argumentando lo que padecía era solamente un capricho mío y debía enfrentarlo de cualquier manera.

Sólo yo sabía que no era así como ellos creían porque tenía la mejor intención de ser más social pero siempre algo me limitaba.

Esto me perjudicó cuando viajaba en algún medio de transporte, hablar con personas de cualquier sexo y edad, inventaba excusas para evitar la situación. por ejemplo; que estaba engripada o tenía dolor de cabeza, cuando salía a bailar recurría al alcohol para desinhibirme y pasar mejor la noche, en cuanto a la facultad la abandoné por la imposibilidad de interactuar y por el miedo a los exámenes.

Estuve viviendo de esta manera mucho tiempo, por eso en un momento demasiado crítico me replanteé varias cuestiones que se tornaban cada vez más intolerables, llamé a la fundación y solicite una entrevista. Fue un gran desafío acercarme a este lugar desconocido pero aún así mantenía la esperanza de cambiar.

Con el tratamiento dejé de estar deprimida y angustiada porque por una vez en mi vida me sentí comprendida al igual que otros con la misma situación dentro del grupo de terapia.

Pude incorporar fuerzas y continuar el proceso de recuperación que me permitió redescubrirme y así comencé a enfrentarme a la situación tan temida como un desafío dispuesta a realizar y no como una amenaza, pude viajar tranquila en los medios de transportes sin sufrir ataques de pánico, establecí un diálogo más fluido con mis amistades, familia y pude terminar la facultad la cual había retomado, hoy sólo me falta la tesis para recibirme de trabajadora social, aunque suene paradójico respecto de la fobia social, pues esta carrera trabaja con y para la gente, y a mi me permitió enfrentarme a las personas y prestarles más atención.

La intención no fue aburrirte con mi historia de vida, al contrario espero que después de haber leído estas palabras te replantees cómo estas
viviendo, sin tomarlo nunca como un fracaso. Recorda que el miedo es una compañía necesaria porque te permite cambiar y darle un sentido a tu vida, que de seguro vale mucho sin perder nunca la esperanza. Sólo así tu fuerza interior te hará ser una persona capaz de todo y vivir la vida con mayor felicidad.

Mirta Gamarra

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Fundación Fobia Club

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Palabras claves: pánico, miedo, fobia, ansiedad, trastornos de ansiedad, depresion, claustrofobia, aerofobia, estrés, obsesivo compulsivo, obsesión, fobia en los niños, crisis de angustia depresión

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