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¿Son discrimados los pacientes psiquiátricos?

Hemos charlado muchas veces sobre el prejuicio a la locura, es tan antiguo como la humanidad. El temor a volverse loco, el miedo a ser diferente hace que desde antiguo se adopten actitudes de prejuicio contra todo lo que tenga que ver con la enfermedad mental.

El desconocimiento y la ignorancia, el pensamiento mágico y primitivo han confundido en la historia a la enfermedad mental con influencias mágicas, posesiones diabólicas y poderes sobrenaturales.
En muchas ocasiones, el desgraciado enfermo mental, sufriendo una alteración que cursa con alucinaciones, o un cuadro convulsivo epiléptico era tomado por hereje, por poseído y en infinitas ocasiones terminaba quemado en la hoguera o sacrificado.

En otras, era aislado, encadenado, torturado sin comprensión ni compasión.
Por suerte las cosas han cambiado. La humanidad ha evolucionado.

Ya no son quemados en la hoguera los pacientes psiquiátricos. Ya no se les somete a las máquinas de tortura, pero ¿ha terminado acaso su discriminación social? ¿Se les comprende ahora igual que a un enfermo reumático, tuberculoso o diabético?

Claro que no. Quien padece un trastorno psiquiátrico, una depresión por ejemplo, un trastorno fóbico, no solo no es comprendido en general por sus familiares, tampoco por la sociedad, por las instituciones, por los médicos y aunque cueste creerlo a veces ni por los propios psiquiatras.

Algunos creerán que estamos hablando de hechos históricos pero no, aún hoy en muchas ocasiones, ante un paciente con problemas de la especialidad, debemos mentir, cambiar el diagnóstico ya que si colocamos el correcto algunas Obras Sociales no se hacen cargo de los gastos del tratamiento.
Aunque cueste creerlo, algunas Obras sociales o Servicios de Medicina Prepaga, no reconocen a sus pacientes o afiliados la posibilidad de realizar estudios psicológicos tan importantes como método auxiliar de diagnóstico en esa enfermedad.

¿En base a qué? Vaya uno a saber. Ignorancia sin duda. ¿Por qué se puede hacer una radiografía de tórax y no una evaluación de deterioro o un perfil de personalidad?.
Por que es más importante, contestarán algunos médicos. ¿Quién lo determina?, preguntamos nosotros. Ellos naturalmente. Sobre todo si aún no han sufrido depresión. O creen no tenerla.

En otros casos, todavía vigentes al final del siglo XX, en plena campaña mundial contra las adicciones, no se pagan a un paciente los servicios médicos si el diagnóstico es alcoholismo.
Una enfermedad psiquiátrica es una enfermedad crónica en algunos casos, tan crónica como una diabetes. Sin embargo, la mayoría de las Obras Sociales sólo le cubren al paciente algunos días de tratamiento o internación.

Naturalmente que, en ocasiones, un paciente psiquiátrico requiere un tratamiento prolongado, a veces una licencia prolongada, pobre hombre, será generalmente atacado por sus compañeros quienes verán en él a un mañoso que lo que pretende es no trabajar.
Su médico le recomendará caminatas y distracción, pero al verlo en la calle sus superiores lo denunciarán o perseguirán, luego le quitarán posibilidades de evolución o trabajo, los ignorarán o dejarán de lado.

¿Y cómo les irá con los médicos? Bueno, a veces les ayudarán, en otros casos los amenazarán veladamente. Irás a Junta Médica y finalmente perderás el trabajo. Eso cuando llegan a los médicos. Otros en cambio son sancionados por llegar tarde, por no entregar un certificado a tiempo, entonces intervienen algunos abogados quienes le dicen que quedará cesante. Lo alientan ¡bah!

Para esto, la familia los acusa de todos los males, no tenés voluntad, lo que tenés son mañas. Dejá todos esos remedios que son los que te hacen mal.
Y finalmente llega la Junta Médica. Y el pobre paciente, en quince minutos debe explicar la situación de toda su vida , a veces ante personas que ni siquiera son médicos, como hemos visto en algunas provincias y que, sin estudios, sin análisis, sin exámenes diagnósticos complementarios, deteminan sobre su capacidad presunta, sobre su futuro, sobre su destino. Como si fuera un objeto, una cosa. En pocos minutos.

No crean queridos lectores que estamos hablando de la era actual, esto ocurría antiguamente cuando pertenecíamos al tercer mundo y los pacientes psiquiátricos eran discriminados como en la edad media.
Pero por suerte marchamos a este nuevo siglo XXI, ¿Hacia donde irá la psiquiatría?. Se lo contamos en otra nota.

Dr. Oscar R. Carrión

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