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¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Dejamos sólo por un momento el tema de la depresión para tratar hoy una enfermedad muy importante para las personas de edad como es la enfermedad de Alzheimer.
Si bien este severo trastorno mental se conoce desde muchos años atrás en general se aplicaba ése diagnóstico a un tipo prematuro del trastorno, que aparecía ya en personas de 40 a 45 años, llevando al individuo a una demencia severa con total pérdida de su memoria, total incapacidad para orientarse y ubicarse en tiempo y espacio.

Lamentablemente, todos los trastornos mentales graves que cursaban con demencia a posteriori de los 60 años eran catalogados como ateroesclerosis cerebral, culpando al colesterol y a los trastornos arteriales de todos los trastornos mentales que afectaban a las personas de la tercera edad.

Esto trajo como consecuencia un temor terrible a la pérdida de la razón sobredimensionando el problema de los trastornos arteriales que, si bien importantes, no lo son en la medida de lo esperado.
Ya desde las primeras descripciones de Alzheimer se describía a esta enfermedad, llamada entonces DEMENCIA PRESENIL por creer que sólo afectaba a personas entre 40 y 50 años como vimos, como una enfermedad DEGENERATIVA, o sea que el trastorno era producido por alteraciones en las PROPIAS CELULAS NERVIOSAS, las que presentaban corpúsculos y fibrilaciones muy típicas afectando selectivamente determinadas áreas cerebrales, sobre todo las áreas temporales.

El cuadro clínico se caracterizaba por trastornos en la concentración mental, mareos pero por sobre todo un severo compromiso de la MEMORIA que iba perdiendo día a día su capacidad de almacenar información,sobre todo de fijar los recuerdos más recientes.

Es así que el paciente comenzaba a olvidar con facilidad lo que había hecho hace pocas horas o en el día anterior, avanzando inexorablemente en su grado de desorientación hasta llegar a un cuadro muy grave, con tendencia a desconocer a los propios familiares, su propia ciudad de residencia, el tiempo, el día,mes o año en que transcurría su vida.

Cuando éste trastorno comenzaba después de los sesenta años, era atribuido a LA EDAD, llamándose demencia senil, y posteriormente a la tan vapuleada ateroesclerosis.
A medida que la investigaciones bioquímicas progresaron y los métodos de observación microscópica mejoraron cada vez fue más notorio que los casos de demencia con acentuada pérdida de memoria que se observan en la vejez, pertenecían casi todos a éste mismo grupo de trastorno degenerativo del sistema nervioso.

Fue a partir de entonces que a la enfermedad de Alzheimer, también llamada "el ladrón de memoria " se clasificó en dos grupos. El de tipo A de comienzo PRESENIL o sea en edad más temprana (35 a 45 años) y el de tipo B o SENIL de comienzo más tardío que se observa después de los 60 años.

Conocido de que la enorme cantidad de trastornos demenciales que afecta a la vejez pertenecían a éste grupo y la relación del trastorno con los problemas inherentes a los neurotrasmisores desencadenó una catarata de investigaciones en la búsqueda de la causa y de las posibilidades de prevención de este flagelo que puebla los hospicios e institutos de internación de ancianos con trastornos mentales.
Se analizaron entonces estadísticas y correlaciones, asociando al problema con precoces traumatismos de cráneo, con el primitivismo y la falta de ejercicio mental, con la depresión,con infecciones y con problemas de autoinmunidad.

Sin embargo hasta ahora, pese a los enormes progresos realizados en el conocimiento de los mecanismos intrínsecos de producción del problema no ha podido detectarse la exacta causa del trastorno ni un efectivo mecanismo de segura prevención.

Lo que sí es importante, es el diagnóstico precoz, la consulta especializada, dado que algunos cuadros, sobre todo LA DEPRESION EN LA TERCERA EDAD pueden confundirse con el mal de ALZHEIMER llevando a los familiares y a los propios médicos a una actitud pesimista que no se justifica dada la reversibilidad absoluta del cuadro si es de naturaleza DEPRESIVA.

La enfermedad de ALZHEIMER en cambio, si se deja avanzar con su temible carga de desorientación y pérdida total de la memoria deja al paciente en un TOTAL GRADO DE INCAPACIDAD que es por ahora IRREVERSIBLE.

Lo importante de señalar, es que si el paciente evita los cuadros de stress y las tendencias depresivas propias de esa edad el mecanismo preventivo parece tener efecto importante , sobre todo previendo la alteración en los mecanismos de neurotransmisión evitando con rapidez cualquier atisbo de enfermedad depresiva.

De todas formas, el avance de la investigación psicofarmacológica parece estar cerca de la solución de éste problema que si bien no disminuye el promedio de vida, arruina notoriamente su calidad.
Queda en claro entonces que la única arma eficaz por ahora contra éste temible flagelo es una consulta precoz, ante los primeros síntomas depresivos o de pérdida de memoria.

Dr. Oscar R. Carrión

 

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